La Defensoría de la Tercera Edad acaba de anunciar que el 80% de los jubilados de Argentina no pueden satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y vivienda. Es que mientras que la jubilación mínima araña los $20.000, la canasta básica del adulto mayor triplica ese valor. Muchos de ellos reciben ayuda de sus hijos, también atravesados por la desocupación y la crisis. Pero muchos de ellos están solos y no cuentan con red de sostén.
A través de nuestro Programa de Asistencia Integral aseguramos un techo digno y seguro a 102 adultos mayores solos a través de:
Personas como Carlos, de 80 años que quedó absolutamente solo. Falleció su pareja y nunca tuvo hijos. Cobra una jubilación mínima y hace changas como extra publicitario. Sufre hipertensión, diabetes y tiene una afección cardíaca, por lo cual destina gran parte de su presupuesto a la compra de medicamentos y apenas le queda presupuesto para comer y pagar sus gastos mínimos. Se le hace imposible afrontar un alquiler
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