En Argentina se estima que 6 de cada 10 niños viven en situación de pobreza. La asociación más común frente a esto es pensar en privaciones alimentarias, pero hay cientos de chicos a quienes, además, la pobreza los condena a sufrir las consecuencias de la falta de acceso a la salud. Chicos y chicas con asma, diabetes y otras enfermedades crónicas que los hacen depender de un remedio para su calidad de vida.
Un niño que crece con enfermedades seguramente vivirá con limitaciones el resto de su vida.
A través de nuestro Banco Comunitario de Medicamentos, 82 chicos reciben mes a mes el tratamiento necesario para sus dolencias crónicas. No sólo les garantizamos calidad de vida, sino que trabajamos con el concepto de prevención y cuidado, el que merecen.
Chicos como Wanda, que fue criada por su abuela ya que su mamá no pudo hacerse cargo y no fue reconocida por su padre. Wanda sufre desde sus primeros años de vida de asma bronquial y necesita medicación diaria. Los ingresos de la familia provienen de la jubilación de la abuela y changas que realiza de cobranzas, con lo que apenas cubre las necesidades mínimas de ambas.
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