La educación es la más poderosa herramienta de inclusión social y es la manera de asegurar la ruptura del ciclo de pobreza. El Barómetro de la Deuda Social de la Infancia consigna que 5 de cada 10 niños y jóvenes de familias vulnerables tienen déficit educativo. Sin contar muchas veces con adultos que puedan ayudarlos, sufren las consecuencias en sus trayectorias educativas con la consecuencia de repeticiones y deserción escolar que comprometen su capacidad a futuro de insertarse laboralmente en mejores condiciones y condenándolos a repetir el ciclo de pobreza.
A través de nuestros programas educativos les brindamos dispositivos de acompañamiento, seguimiento y apoyo escolar para asegurar que puedan cumplir con sus ciclos educativos y adquirir los conocimientos requeridos.
Chicos como Matías, que está en 3er grado y viene atravesando la escolaridad con dificultades para organizarse y para comprender algunos contenidos. Gracias al apoyo escolar que le brinda la Fundación y al acompañamiento permanente está pudiendo avanzar.